Multiplicadores del bien

Multiplicadores del bien

Pareciera que el mal está ganándole terreno al bien, pareciera que el mundo está lleno de más cosas negativas que de cosas positivas y pareciera que no tenemos mayor esperanza frente a todo el desastre y el caos que se encuentra a nuestro alrededor, sin embargo, a pesar de todo existen muchas personas haciendo cosas buenas en muchos lugares e intentando que las cosas vayan mejor.

Decía Facundo Cabral: “Una bomba, hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. El bien se alimenta de sí mismo. El mal, se destruye a sí mismo. Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio”. Con esta frase citada quiero significar que las cosas malas hacen demasiado ruido y que detrás de todo ese ruido existe una corriente continua de bondad que nunca se detiene y que la bondad tiene muchas maneras de expresarse y debemos tener el corazón abierto tanto para recibirla como para darla.

Por otra parte, es posible que así como yo, tú también te levantes o te acuestes con la sensación de que las cosas no van tan bien como crees o que podrías estar haciendo las cosas mejor de lo que actualmente las estás haciendo. Cuando me sucede esto le ofrezco mis acciones a Dios (no importa lo que Dios sea para usted). Es la única manera como encuentro despejar la cabeza de tantas dudas y poder seguir adelante.

Volviendo sobre el tema del mal y del bien, considero que en muchas ocasiones damos demasiada importancia a lo malo y le restamos importancia a lo bueno. Creo que esto tiene que ver con la forma como decidimos interpretar el mundo. Tampoco se trata de negar de forma neurótica el mal y quedarnos comiéndonos las flores de la vida cuando hay tanta basura, sin embargo, pareciera que la negación del bien por el reconocimiento del mal también tuviera un cierto matiz neurótico.

La eterna lucha del bien y del mal comienza por nosotros mismos. En nosotros como individuos cohabitan tanto el bien como el mal. Somos capaces de hacer un bien hoy y un mal mañana, incluso sin notarlo. Esta propia condición humana de hacer tanto un bien como un mal implica que debemos conocernos a nosotros mismos y hacer un énfasis especial en lograr una relación profunda con nuestra propia persona, así como intentar estructurar  nuestra existencia dentro de un marco constructivo y de progreso.

Creo que la idea es que reconociendo tanto el bien como el mal seamos multiplicadores de lo bueno que se esté haciendo en alguna parte. Incluso tomar como punto de partida alguna cosa buena que nos resulte inspiradora, que nos guste, que nos llame la atención, con la cual nos sintamos identificados y podamos ser multiplicadores. Participar de las buenas acciones que están realizando otras personas, así como ayudar a poner en práctica las buenas ideas de otros o bien, las propias.

Estamos llamados a ser multiplicadores del bien por encima del mal, incluso cuando el mal haga tanto ruido, haga tanto daño y nos deje heridas profundas. En este preciso instante cuando estoy escribiendo estas líneas existen muchas personas en muchos lugares del mundo haciendo cosas buenas simultáneamente y es un hecho que no se puede negar. Lo están haciendo a pesar de todo el mal que en este mismo momento también está sucediendo en muchos lugares del mundo.

Si usted siente que el mal nos está ganando terreno en este momento histórico, le invito que se sume a alguna buena causa o que se haga creador de alguna buena causa y la ponga en acción. Le invito a sumar para la causa del bien y restar un poquito (aunque sea) a la causa del mal. Mientras usted viva (y después de su vida), el bien y el mal siempre estarán presentes. Si es usted creyente o un materialista acérrimo, no importa, la causa del bien es una causa humana, es una causa que tiene que ver con la propia humanidad.

La relación dialéctica entre el bien y el mal es más antigua que todos los que estamos leyendo estas líneas y transcenderá nuestra existencia. Lo importante es nuestro compromiso y nuestra orientación a ser multiplicadores del bien haciendo uso de nuestras potencialidades y de nuestras limitaciones. El debate entre el bien y el mal es posible que nunca deje de existir y mientras nosotros existamos otorguemos un poco de sentido a nuestras vidas a partir de ser emancipadores de la maldad y multiplicadores de la causa del bien.

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2 respuestas a Multiplicadores del bien

  1. Sonia Gòmez dijo:

    Hermosisimo Daniel…!! Estoy segura que poner en práctica lo del bien sobre el mal, nos ayudaría mucho en estos momentos por lo que estamos pasando…!! DTB

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  2. Ignacio Acosta dijo:

    Daniel, excelente y muy oportuna tu reflexión!… para tirios y troyanos!
    Ya un Ser Profundo como Nisargadatta Maharaj decía:
    “Para desterrar el mal, no hay que combatirlo, sino trabajar enérgicamente en dirección al bien”

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