Sueños y acciones

Los soñadores tenemos que estar juntos para no perecer, para evitar hundirnos en la pesadilla de los horrores cotidianos y esporádicos. Los soñadores deberíamos escoger estar junto con los constructores, con aquellos que son capaces de traducir los sueños de su propio lenguaje, al lenguaje del mundo real.

Es nuestra responsabilidad. Es un compromiso. Con nosotros mismos. Con nuestra sociedad. Influir e inspirar. Perseverar, insistir y nunca desistir. Preservar la paz. Conservar y honrar la vida. ¿Qué es un ser humano sin sus sueños? ¿Qué son los sueños si sólo se quedan en sueños? ¿Qué es la vida sin un sentido superior y sin trascendencia?

Quienes logran llevar sus sueños a acciones concretas, por un mundo más justo, por una sociedad más equilibrada, son personas de valor. Resultan necesarios y sus ejemplos, sus testimonios de vida confluyen de forma tal que otras personas se motivan a reproducir sus acciones.

Soñar. ¿Para qué soñamos? Soñamos para continuar con la vida. Soñamos para seguir adelante con nuestros propósitos y para poder andar. Los sueños son la materia prima de las acciones más arriesgadas y más retadoras de la humanidad. La humanidad, que ha pasado continuamente del sueño a la pesadilla y viceversa, sueña para lograr alcanzar lo inimaginable.

Las personas que sueñan y se atreven a trabajar por sus sueños, logran transformar el mundo. Las personas que sueñan y trabajan en consecuencia con sus sueños son aquellos que dejan alguna huella alrededor de sí mismos y son las personas que trascienden el paso de la muerte.

Lo que trasciende, es lo verdaderamente inmortal. El mundo, en ese deseo de la inmortalidad que busca la existencia imperecedera de la carne humana, no ha logrado más que tropiezos y desencantos. El mundo, esa parte que se ha atrevido a soñar, esa parte que se ha atrevido a realizar los sueños, por inalcanzables que estos parezcan, ha sido el mundo que se ha mantenido a través de los siglos, como entes inmortales.

Los sueños de libertad y de una vida mejor son imperecederos, no tienen fecha de caducidad. Los sueños pueden ser inmortales cuando no son vistos a través de la figura de un solo hombre sino como un proceso. Los sueños, aquellos que se mantienen por siempre, son aquellos que no se circunscriben a una individualidad, sino aquellos que ascienden al acervo de una colectividad, al conjunto de la humanidad. La obra de un individuo que se transforma en la obra de muchos individuos. Al final del día, cada individuo tiene un período de vida útil y ninguno escapa a ello.

Autor: Daniel Rojas Salzano

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