Somos nuestra experiencia

Somos nuestra experiencia, somos lo que hemos vivido y somos lo que son nuestros padres y nuestra sociedad.

Sobre estos principios y tomando en cuenta aquello que nos precede es lo que actualmente somos. Si miramos nuestra propia vida es posible que seamos capaces de observar cuanto de los demás tenemos en nosotros mismos y no es que con tal afirmación le estoy dando una patada a la mesa de la individualidad y echando por tierra tantas frases bonitas y encapsuladas de que somos seres únicos e irrepetibles.

Efectivamente creo que somos seres bastante únicos y que somos, de persona a persona, individuos bien diferenciados, con características que nos hacen diversos. La forma como analizamos (cuando lo hacemos) lo vivido y la manera como expresamos aquello que obtenemos de herencia familiar y social, son los elementos que nos hacen únicos, son los elementos que nos permitirán de alguna manera otorgarle sentido a todo lo que ocurre en nuestro mundo interno y a las cosas que nos rodean.

Es verdad que somos diferentes pero de alguna manera no lo somos tanto. Este es el momento en el que usted me dirá que me aclare y finalmente tome posición por una postura individualista o colectivista, pero ni lo uno ni lo otro. Somos tanto individuos como parte de una gran masa indiferenciada (e indiferente en ocasiones). Cuando observamos nuestra cultura y nuestra sociedad nos damos cuenta que tenemos muchas cosas en común con la sociedad en la que nos desenvolvemos, compartimos símbolos, compartimos vocablos, modismos, percepciones, valores, aspiraciones, angustias. Cuando nos damos cuenta que compartimos tantas cosas con toda nuestra sociedad, lo cual incluye a quienes conocemos tanto como a quienes desconocemos, somos capaces de darnos cuenta que no somos tan diferentes como creíamos ser, no somos tan especiales como lo pensábamos en un principio.

Pero no se preocupe, que esto no le quite el sueño. Así como compartimos tantas cosas con tantas personas de la sociedad, también compartimos muchas cosas con nuestras familias, con nuestro padre y/o nuestra madre, en caso de que haya tenido a uno de los dos o a los dos, que mire que no todo el mundo tiene la suerte de tenerlos a los dos y se han visto casos de personas que desearían tener a una sola de estas figuras porque los dos pueden resultar agobiantes, pero esto ya es tema para otra publicación. En fin, volviendo a lo nuestro, podríamos tener muchas cosas en común con nuestros padres y no darnos cuenta, incluso, negar o renegar de ciertas características que nos molesten en nuestros padres porque nos resultan odiosas, pero al final del día estamos nosotros repitiendo el mismo patrón de conducta de una forma u otra.

Ahora bien, le digo que aquello que a usted y a mi nos hace seres únicos e irrepetibles es quizá la manera como toda esa cartera de variables y características que obtenemos a partir del primer contacto con nuestro círculo íntimo de relaciones y luego con quienes nos vamos tropezando en el camino, se configuran, se mezclan y luego de una forma u otra se expresan en nosotros. Exacto, la forma como todo eso, lo biológico, lo emocional, lo intelectual y lo social se configuran, se mezclan y se expresan en cada uno de nosotros. No se crea que le estoy diciendo algo demasiado original, pero es así.

Quizá en este momento se esté diciendo a usted mismo que eso de su padre, su mamá o sus hermanos (de nuevo, en caso de que los tenga) que a usted le molesta tanto usted no lo tiene, pero no se preocupe, no estoy hablando de características particulares sino de los mecanismos que rigen y ordenan su comportamiento, eso es lo que a usted le hace tan parecido a su familia o sociedad y la manera como lo expresa y en lo que se manifiesta es quizá lo que a usted le hace tan distinto.

Cuando digo que somos nuestra experiencia es porque todo lo vivido se cuela a través del filtro de todo eso que hemos heredado de nuestras familias, su biología y su modo de ser, de nuestra sociedad. Somos nuestra experiencia. En este momento que usted me está leyendo, es el resultado de la suma de todo aquello que ha vivido hasta el momento, ni más ni menos. Sin embargo, somos mucho más que la simple suma de todo lo que hemos vivido. Es que lo vivido y lo que hemos decidido experimentar en nuestras vidas es el resultado de ese bagaje que traemos, lo cual a su vez genera una serie de resultados y termina generando la persona que somos en este momento.

Somos nuestra experiencia porque simplemente es muy difícil (para bien o para mal) deslindarse de las experiencia que hemos tenido e intentar explicar el mundo que está frente a nosotros y dentro de nosotros desde una perspectiva diferente a la resultante como consecuencia de todas nuestras experiencias y nuestra carga genética y social.

Somos lo que somos. Punto. Somos nuestra experiencia. Punto. Somos lo que somos con nuestras luces y nuestras sombras, con nuestras fortalezas, con nuestras debilidades, con nuestras áreas de mejora, con amenazas y con oportunidades. Creo que el futuro y lo que seremos  será consecuencia directa de nuestras experiencias a partir de ahora. El futuro está en nuestras manos. No es lo que somos sino lo que hagamos con ello que determinará que nuestra vida sea más o menos satisfactoria para nosotros mismos. Aunque el futuro parezca sombrío, ante nosotros se erigen retos y se perfila la consecución de metas necesarias para nuestro progreso y la única forma de alcanzar la gloria será a partir del uso de eso que somos y hemos sido, de lo que tenemos y podamos seguir incorporando a nuestro propio ser.

Autor: Daniel Rojas Salzano

 

 

 

 

 

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2 respuestas a Somos nuestra experiencia

  1. Mariela Salzano dijo:

    Me parece muy interesante el planteamiento porque en cada ser se conjuga tanto la herencia como las experiencias de la vida que nos van moldeando y aunque ya seamos adultos como es mi caso, es importante saber que seguimos evolucionando según lo que experimentemos de aquiten adelante. Te felicito una vez más por tu escrito.

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  2. “Somos lo que hemos vivido y somos lo que son nuestros padres y nuestra sociedad” y vemos las cosas como nosotros somos, no como realmente son…
    Otro escrito que me gustó mucho !
    Besos

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