Observar el mundo que nos rodea

Observar el mundo que nos rodea. Es indispensable observar el mundo que nos rodea con detenimiento. Durante varios siglos la observación ha sido el método por excelencia a través del cual el ser humano a logrado (para bien o para mal) controlar el medio que le circunda, apropiarse de su realidad y ponerla a su servicio. La observación ha sido la fuente de conocimiento más importante que ha tenido la humanidad a través de los siglos. Esa observación puede ser del mundo externo o la observación de la vida interna del propio ser.

Cuando estamos frente a la vida con los ojos cerrados esta se empeña por abrirnos los ojos, al principio con mensajes amorosos, luego con chispas de luz y por último, si las estrategias anteriores no han dado resultado, la vida nos despierta a golpes, con sorpresas. Ir por la vida de espaldas a ella es imposible, en algún momento debemos verla directamente porque al fin y al cabo la vida nos envuelve, estamos dentro de ella y no podemos escapar a su influjo y lo que significa.

En estos momentos de conflicto que nos está tocando transitar es cuando más debemos andar en una actitud de observación ya que es a partir de estas situaciones cuando verdaderamente nos forjamos. Por alguna razón que desconozco, los seres humanos no solemos aprender las lecciones más importantes cuando estamos en calma o cuando la vida es simple o melosa. Es cuando la vida se hace más complicada y ruda, el momento cuando aún más aprendemos en nuestra existencia porque posiblemente estas situaciones exigen de nosotros desplegar una serie de recursos personales que nosotros mismos no teníamos idea que poseíamos.

Particularmente no creo en la tesis de que la vida o el mundo es, absolutamente, un valle de lágrimas. La vida es pasión y aburrimiento. Gozo y sufrimiento. Aprendizaje y desaprendizaje. Estancamiento y desarrollo. La vida es positivo y negativo. Nuestra existencia constantemente se desplaza entre los dos polos de un mismo continuo y lo más complicado quizá es encontrar el justo equilibrio.

Aún cuando no creo en esa tesis de que la vida es un valle de lágrimas, tampoco creo en la vida como un plácido campo donde todo está servido a nuestro antojo. Continuamente debemos luchar y esforzarnos por conseguir nuestras metas y objetivos. Es parte de existir. En esta búsqueda y proceso de observación  concurren generalmente problemas y situaciones desagradables, experiencias que nos ponen a prueba y nos hacen cuestionarnos a nosotros mismos acerca de qué somos, quiénes somos, para qué estamos donde estamos y hacia dónde queremos ir.

No siempre es posible tener todas las respuestas a nuestras interrogantes y sería triste tenerlas todas y encontrarnos en algún momento de nuestras vidas incapaces de formularnos nuevas preguntas, tener nuevos cuestionamientos y dudas, incapaces de tener curiosidad acerca de algo. La pregunta formulada a nosotros mismos acerca de lo que nos rodea o de nuestro ser interno equivale a una puerta  abierta que nos invita a explorar una habitación nueva y desconocida llena de sorpresas. Para encontrar las respuestas necesarias debemos atrevernos a cruzar el umbral que nos separa de esa habitación.

Las nuevas situaciones nos plantean escenarios y retos diferentes. Formas diversas para abordar los problemas. Quizá lo que ayer funcionó de forma adecuada, hoy no funciona de forma correcta. Es parte de la vida. Cuando entendemos que los problemas, las situaciones inesperadas y en ocasiones desagradables son inherentes al proceso de vida y que se repetirán a lo largo de nuestro ciclo vital, disminuimos en cierta medida la carga de sufrimiento.

La huida o la evitación no nos alejarán de los problemas o las situaciones. De hecho, la vida es un poco obstinada y siempre nos hará, de forma inevitable, confrontarnos con nuestros miedos, con nuestros temores, nos hará confrontar aquello de lo que queremos huir o evitar sea esto lo que sea. Es por eso que digo, abramos los ojos, observemos el mundo que nos rodea.

Es necesario que observemos el mundo. Andar por la vida con los ojos cerrados y negando cuanto sucede a nuestro alrededor implica andar a ciegas y vivir con un miedo que nos imposibilita. Implica no crecer y mantenernos en una conducta irresponsable. Cuando no confrontamos la vida y lo que ella trae hacemos dos cosas, o bien evitamos la situación y dejamos que nos pase por un lado, o bien, activamos la conducta de huida.

A cualquier edad siempre podrán haber lecciones importantes de vida y a la edad que tengamos continuaremos equivocándonos, teniendo retos y pruebas.  Continuemos observando. Intentemos responder las preguntas que nos persiguen e intentemos tener nuevas interrogantes. La vida está llena de pruebas y nunca será de otra forma, pensar lo contrario implica querer huir o evitar. La existencia es un espiral y en ocasiones debemos transitar varias veces los mismos lugares desde diversas perspectivas.

Cualquiera que sea nuestra situación de vida actual, no importa si es casado con hijos o sin hijos, con o sin trabajo, con salud o sin ella, etc., la vida siempre nos tiene preparadas pruebas para medir nuestro talante y forjarnos, hacernos más fuertes, más agradecidos, más sabios, más amorosos.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cambio, Pensamiento Positivo. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Observar el mundo que nos rodea

  1. Sonia Gomez dijo:

    Exelente tu escrito Dani..! Muy claros y acertados tus conceptos sobre el mundo que nos rodea.!! DTB

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s