Afrontar el futuro

Nos encontramos continuamente en encrucijadas, en puntos cruciales de toma de decisiones y la vida, según el contexto de cada quien, se va haciendo cada vez más compleja. Nuestras decisiones y  nuestra actitud para afrontar el futuro es lo que nos puede determinar como seres humanos. En ocasiones existen decisiones propias que pueden determinar nuestra vida por mucho tiempo así como existen decisiones menos trascendentes que pueden tener un menor impacto sobre nuestra realidad.

Las decisiones trascendentes son difíciles de tomar sobre todo porque los niveles de incertidumbre se elevan ante nosotros hasta cotas desconocidas y es nuestra capacidad para tolerar la incertidumbre lo que generalmente nos lleva a paralizarnos para tomar decisiones o esa misma capacidad de tolerar la incertidumbre lo que nos mantendrá en pie para continuar con nuestro camino.

La mejor forma de afrontar el futuro es asumiendo el presente. El presente es lo más certero, lo más real y verídico que tenemos en nuestras vidas porque el pasado ya no está con nosotros y sólo se mantiene como parte de nuestros recuerdos, el futuro no lo conocemos porque simplemente es un compendio de elucubraciones, de cálculos probabilísticos que elaboramos con nuestra mente y que en muchos casos nuestro cerebro lo interpreta como si realmente  lo estuviéramos viviendo, situados concretamente en ese momento imaginario.

Tomamos decisiones que marcan nuestro futuro. Esa persona que seremos quizá nunca hubiera tomado aquella decisión que decidimos asumir o bien, aquella persona lo hubiera hecho de otra manera, pero al fin y al cabo, debemos tomar decisiones y desde el más creyente hasta el materialista más acérrimo de alguna manera genera un acto de fe confiando en que esta decisión tomada es la más correcta. Confiamos o tenemos fe en el presente, que esa persona del futuro se sentirá cómoda con aquella decisión que tomó aquella persona del pasado o que está asumiendo esta persona del presente.

El futuro, más allá de lo que podamos creer, es pura ficción, el futuro verdaderamente no existe. Es una construcción de nuestro pensamiento. El futuro es lo que creemos que pudiera suceder y en nuestras mentes todo aquello que puede suceder está poblado por un cúmulo infinito de opciones, pero la verdad, es que el futuro simplemente no existe más que en nuestras mentes, aún cuando nuestros cerebros responden a esa previsualización como si esto fuera completamente real y verídico. En este sentido, es por ello que en líneas anteriores planteo que cualquier decisión tomada en nuestras vidas tiene vinculada un acto de fe, de confianza en dios, en la vida, en el universo, en la humanidad o en nosotros mismos simplemente, pero siempre lleva implícito ese acto de fe. Lo contrario sería incapacitante para cualquier persona porque de nuevo, el futuro es incierto y sólo podemos hacer predicciones sobre lo que creemos que podría pasar pero nunca tenemos la certeza absoluta y total de que aquello que creemos que sucederá, de hecho, ocurrirá.

La incertidumbre del futuro, la falta de certeza se hace evidente continuamente a nuestro alrededor, tanto para lo bueno como para lo malo. Buda planteaba: “Los hombres viven como si nunca fueran a morir”. Vivimos sin sentido de finitud. Esto nos compele a dejar ciertas tareas, decisiones importantes de nuestras vidas para otro momento. En el caso de tener la suerte de envejecer, entonces vivimos como si esto nunca fuera a suceder, como si la juventud pudiera ser eterna o rehuyendo a este trance que resulta envejecer, cuando cada etapa tiene su encanto. Disfruta del presente.

El futuro y los resultados que obtengamos del mismo serán siempre una quimera. Afrontar el futuro es una labor que se basa continuamente en el trabajo que hagamos en el presente, y aún, nunca tendremos un cien por ciento de seguridad en cuanto a los resultados. Para tener un futuro esperanzador y brillante no existen fórmulas mágicas, primero porque cada persona debe vivir este proceso de afrontamiento del futuro de una forma particular y que únicamente encuadra dentro del contexto de cada quien y segundo porque cada presente es diferente.

Para afrontar el futuro debemos aprovechar definitivamente el presente. Podríamos pasar tanto tiempo centrando nuestro pensamiento en lo que ha de venir o en lo que pudiéramos vivir que dejamos de disfrutar lo que tenemos en el momento, perdemos nuestra conciencia en cuanto al tiempo y el espacio del presente y así se nos pasa la vida, desatentos a lo que tenemos en el aquí y el ahora.

Cuando vivimos centrados en el futuro, éste  se convierte en la figura principal de un fondo que es el presente al cual no le prestamos atención. En última instancia nos hacemos observadores continuos de una ilusión (el futuro), de un espejismo que se aleja continuamente de nosotros porque al final aquello que imaginamos que ocurrirá, una vez acontecido el presente, suele ser diferente y nos encontramos ante una fuerte discrepancia entre ese ideal y ese evento real sucedido.

Aprovecha el presente. La mejor manera de tener un buen futuro, es aprovechando el presente y disfrutando el presente. Haciendo lo que amamos. Amando a quienes amamos. Haciendo las cosas lo mejor que podemos en el presente. Somos seres finitos y como tales en algún momento la vida cesa. Nunca sabremos cuándo. Es por ello que debemos disfrutar, aprovechar, tomar ventaja del presente. Toma conciencia de ti en este preciso instante, toma conciencia de las personas que amas. Agradece tu presencia en sus vidas y la de ellos en la tuya. No te extravíes en las elucubraciones del futuro porque realmente lo que pierdes es el presente.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Pensamiento Positivo y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Afrontar el futuro

  1. dulce carrero dijo:

    Me gustó mucho tu escrito en relación al futuro. En lo posible debemos hacer bases para un futuro que satisfaga nuestras necesidades elementales, tomando en. Cuenta que con el tiempo vamos perdiendo capacidad mental y fisica y que no queremos ser una carga para nuestros hijos. Que ya tienen sus propias obligaciones y pienso que muchas veces nos afanamos para cuando llegue el otoño, no nos agarre desprevenidos, pero claro, como todas las cosas. “Sin fanatismo” , pues asi no vivimos el presente y menos el futuro.
    Gracias por seguir compartiendo tus interesantes escritos.
    DTB
    Dulce

    Me gusta

  2. Sonia Gòmez dijo:

    Exelente tu escrito sobre el futuro Daniel..! Muchas veces nos empeñamos en ver y siempre pensar en un futuro y nos olvidamos de vivir el presente..!! Gracias por compartir cada semana tus escritos..! DTB..!
    Sonia

    Me gusta

  3. Ignacio AQcosta dijo:

    Gracias amigo, por compartir tus reflexiones.
    ¡Cómo anillo al dedo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s